“Donde hay un medio comunitario, hay un centro cultural.”

"Dialogando el Comun" Encuentro de Resistencias y Rebeldías reunió a colectivxs de la ZMG en Casa Quinqué

Encuentro de Resistencias y Rebeldías realizado en Casa Quinqué, donde colectivos y procesos autogestivos de la ZMG compartieron experiencias de lucha frente a despojos, violencias y decisiones externas que afectan sus territorios. Durante dos días se entrelazaron reflexiones, memorias y estrategias para sostener lo común, con participación de proyectos comunitarios y familiares de personas desaparecidas. El encuentro reafirmó la fuerza de la palabra colectiva, la defensa del territorio y la construcción de esperanza desde abajo

SOCIEDAD

Redacción:Noemi Vidal / Fotografia:Jessi Belli

11/28/20253 min read

Los pasados 22 y 23 de noviembre,  se llevo acabo el Encuentro de resistencias y rebeldias "Dialogando el Comun" en Casa Quinqué,  Juan N. Cumplido 427, Durante dos días, el encuentro congregó a proyectos independientes y experiencias autogestivas de distintas latitudes de la ZMG que resisten frente a las cabezas de la hidra capitalista. La pregunta central —¿cómo resistimos?— abrió un espacio vivo donde cada proceso compartió sus experiencias, sus modos de sostener lo común y las formas en que, desde sus territorios, enfrentan presiones, violencias y decisiones impuestas desde fuera. El encuentro fue convocado por personas y colectivos afines a la autonomía y al pensamiento del común zapatista, como un llamado abierto a quienes mantienen resistencias y rebeldías en Jalisco y el occidente del país.

Uno de los momentos más sensibles fue la participación de la Red Contra la Desaparición Forzada, que compartió cómo, desde la primera marcha, colectivos de familias buscadoras —entre ellos Por Amor a Ellos y FUNDEJ— se reunieron en la Glorieta Niños Héroes para denunciar públicamente la desaparición de sus seres queridos. Aquella asamblea derivó en la decisión de tomar y renombrar el espacio como la Glorieta de las y los Desaparecidos, un acto que transformó el lugar en símbolo de lucha, búsqueda y dignidad.

“Estar en resistencia, acuerpar a las familias, se volvió una necesidad ante el crecimiento de esta violencia. Compartimos dolor, rabia y la urgencia de accionar”, expresaron integrantes de la Red.

Enre lxs participantes el Comité en Defensa del Bosque del Nixticuil; Frente Unido de Pueblos de la Ribera de Chapala; Resistencia al Dissidente; Perimetral Press; Brigada Ignacio Martín Baró; Colectivo Unificación Revolucionaria; La Otra Calle; Congreso Nacional Indígena (CNI); Piromanía; Red Alternativas Sustentables Agropecuarias RAZA; La Maraña; Red Contra la Desaparición Forzada; Comité Agua y Vida; La Terca; comitesolidaridad Palestina GDL; Comida No Bombas; Rash GDL; entre otrxs así como las intervenciones musicales de Fernando Escobar y Tor Daniel Reyes.

En cuanto a los procesos, La Maraña subrayó la importancia de darse tiempo para sostener saberes y narrativas que resisten desde la colectividad. Por su  parte La Terca —donde cohabitan Coamil y Piromanía Colectiva— compartió sus experiencias, aprendizajes y dinámicas de distribución de conocimientos desde la autogestión y el acompañamiento mutuo. En ese mismo sentido Comité Agua y Vida, de Tlajomulco, profundizó en la defensa histórica de los manantiales y en la manera en que la zona metropolitana de Guadalajara concentra decisiones y recursos a costa de los territorios periféricos. Recordaron que su comunidad fue señalada como posible destino de un basurero y que el agua de sus manantiales ha sido vista por las autoridades como recurso disponible para abastecer a otros, sin considerar a quienes viven y cuidan ese territorio. Compartieron que, cuando una comunidad se defiende, el capitalismo simplemente desplaza el problema hacia otros pueblos, como si fueran desechables. A pesar de ello, en Tlajomulco continúan sosteniendo su territorio mediante recorridos, limpiezas, asambleas y memoria comunitaria: defender su volcán, sus manantiales y su historia es defender la posibilidad de permanecer.

Durante el encuentro también hubo exposición de materiales autogestivos —fanzines, libros, playeras, accesorios y comida— además de espacios espontáneos de conversación que permitieron articular vínculos entre procesos diversos. Quienes participaron coincidieron en que estos encuentros permiten reconocerse, tejer complicidades y recordar que las resistencias no están solas. En un contexto de despojos, violencias y decisiones tomadas lejos de los territorios, el Encuentro de Resistencias y Rebeldías dejó claro que la fuerza surge de lo común: de la palabra compartida, de las prácticas que sostienen la vida y de la defensa de cada lugar que una comunidad reconoce como su casa. Desde ahí aparece la necesidad de seguir nombrando lo que ocurre, organizarse sin pedir permiso y sostener la esperanza como un trabajo colectivo que nace del territorio mismo, siguiendo el impulso zapatista de caminar preguntando y abrir caminos que el capitalismo intenta borrar, pero que las resistencias mantienen vivos.