Casas sin gente y gente sin casas: el derecho a habitar también se construye en los procesos
El pasado viernes 2 de octubre, Casa ITESO Clavijero fue sede del conversatorio “Casas sin gente y gente sin casas”, convocado por la Red Nacional por la Vivienda como parte del Taller Intensivo de Derecho a la Vivienda. Carla Escoffie, Paula Sshun y Laura Vázquez dialogaron sobre la crisis habitacional, el derecho a una vivienda adecuada y los procesos de organización necesarios para hacer frente a las condiciones que determinan quién puede habitar las ciudades.
SOCIEDAD
Redacción Vertientes Medios
10/3/20263 min read
El pasado viernes 2 de octubre se llevó a cabo en Casa ITESO Clavijero el conversatorio Casas sin gente y gente sin casas, convocado por la Red Nacional por la Vivienda como parte del Taller Intensivo de Derecho a la Vivienda. En el encuentro participaron Carla Escoffie, Paula Sshun y Laura Vázquez, quienes dialogaron sobre los distintos problemas que atraviesan el derecho a la vivienda y las formas de organización necesarias para hacer frente a la crisis habitacional.
Una de las reflexiones centrales del encuentro fue la necesidad de cuestionar conceptos que suelen utilizarse como si fueran equivalentes. Hablar de vivienda no necesariamente significa hablar de casa, y hablar de una casa tampoco agota la experiencia de habitar. La discusión llevó a problematizar qué entendemos por vivienda digna, quién define sus condiciones y qué implica realmente garantizar el derecho a habitar,se abordó la paradoja de los espacios vacíos frente a la existencia de personas sin vivienda, así como el papel de distintos actores en la producción y regulación del territorio. En este escenario, se señaló que el sector inmobiliario no puede entenderse únicamente como un actor económico, sino también como un actor político, mientras que el papel de urbanistas y proyectistas en estas discusiones forma parte de procesos relativamente recientes.
Durante el conversatorio también apareció una pregunta de fondo: ¿qué posibilidades tienen las organizaciones sociales frente a decisiones que dependen, en buena medida, de la voluntad política de quienes ocupan espacios de decisión? Escoffie puso sobre la mesa una reflexión que trasciende la discusión legislativa: los procesos de construcción de derechos no ocurren de manera inmediata.Al referirse a la posibilidad de que Jalisco avance hacia una primera legislación en materia de vivienda, Escoffie señaló que existen elementos para pensar que el estado podría avanzar en esa dirección:
“Yo creo que Jalisco puede ser. Tiene muchos elementos y yo he ido comentando estos temas en distintos estados del país.”
La posibilidad, sin embargo, está atravesada por los tiempos políticos y por la manera en que se entiende el propio proceso. Como explicó Escoffie:
“Va a depender de qué tanto se prioriza el resultado sobre el proceso. Porque probablemente no va a ser ahorita, o a lo mejor sí, a lo mejor mañana se resuelve, pero probablemente es algo de muy largo aliento.” Su planteamiento llevó hacia una pregunta más amplia: ¿cómo trasladar los aprendizajes, las dinámicas, las dificultades y las reflexiones que han atravesado movimientos como el feminista y el indígena hacia un movimiento por la vivienda en México? Escoffie formuló la pregunta en términos de organización y aprendizaje colectivo:
“¿Cómo trasladar esos procesos y esas dinámicas que han interiorizado, con todos sus problemas, peros, dinámicas y reflexiones, que han arraigado el movimiento feminista, el movimiento indígena, cómo hacer eso con un movimiento inquilinario, un movimiento de vivienda en México?”
La pregunta resulta relevante porque coloca el derecho a la vivienda más allá de la aprobación de una ley. Las transformaciones jurídicas pueden ser importantes, pero detrás de ellas existen procesos de organización, discusión, acumulación de experiencias y construcción de capacidades colectivas.
En un contexto marcado por viviendas vacías, dificultades de acceso a una vivienda adecuada y transformaciones aceleradas de las ciudades, el conversatorio Casas sin gente y gente sin casas planteó que el debate no puede reducirse únicamente a cuántas casas se construyen. También implica preguntarse quién puede habitar la ciudad, bajo qué condiciones y qué procesos sociales y políticos son necesarios para que el derecho a la vivienda deje de ser solamente una formulación jurídica y pueda convertirse en una realidad.

