Crisis urbana en América Latina: “casa sin gente y gente sin casas”
El foro La ciudad en América Latina: crisis del hábitat en tiempos de plataformas y financiarización, realizado en la FIL 2025, abordó las contradicciones urbanas contemporáneas: vivienda vacía frente a personas sin techo, expansión inmobiliaria con desplazamientos sociales y proyectos que afectan el entorno natural. Las intervenciones destacaron la necesidad de repensar la planificación urbana para garantizar condiciones de vida dignas y modelos de ciudad más justos.
FIL 2025
Redacción:Noemi Vidal/ Fotografía: Jessi Belli
12/3/20253 min read


Guadalajara, Jalisco, martes 2 de diciembre de 2025. — En el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL), dentro del programa FIL Pensamiento, a las 19:00 horas se llevó a cabo el foro La ciudad en América Latina: crisis del hábitat en tiempos de plataformas y financiarización, organizado por el Centro Universitario de Tlajomulco (CUTlajo). El encuentro tuvo lugar en el Hotel Barceló, salón México II, como parte de las actividades de la feria, y contó con la participación de Raquel Roinik, Carla Escoffie, Daniel González, Máximo Jaramillo, Carlos Crespo y Andrés Peña.
La disertación partió de las similitudes que atraviesan “la ciudad latinoamericana moderna”, que enfrenta profundas contradicciones: desde la escasez de vivienda hasta la destrucción de espacios naturales, advirtió Raquel Roinik durante el panel. La investigadora señaló que estas tensiones se reflejan en fenómenos urbanos que combinan desigualdad, modernización y presión del capital. Desde su experiencia en São Paulo, Roinik explicó: “Hemos construido 400 mil unidades residenciales nuevas… y, al mismo tiempo, 80 mil personas viven en la calle. Es básicamente un esquema que se produce en São Paulo: casa sin gente y gente sin casas”. La investigadora destacó que estos números exhiben la contradicción de los modelos urbanos contemporáneos, donde la expansión inmobiliaria convive con exclusión social, despojo de población y transformación de barrios históricos.
¿Modernización a costa del territorio?
Roinik también denunció los impactos ambientales de ciertas intervenciones: “Para eliminar un semáforo en un barrio central, planean construir un túnel que afectará al último río no canalizado de la región. Dicen que es para reducir emisiones de carbono… pero están eliminando árboles y toda el área verde”. Este caso revela la tensión entre obras justificadas como modernización y la pérdida irreparable de naturaleza urbana.
“La ciudad de la modernidad ha perdido su poder utópico y revolucionario, sucumbiendo bajo las formas contemporáneas de dominación del capital. Yo lo definiría como la era del neoliberalismo digital y financiarizado”, señaló Roinik. En su intervención también habló de lo que llamó carbonocentrismo, un modo de ordenamiento urbano que subordina la vida a criterios de movilidad y eficiencia energética, pero en clave mercantilizada.
Expansiones y vidas desplazadas
Roinik advirtió que estos procesos no solo generan vivienda vacía, sino también rupturas profundas en los territorios: “La ciudad se expande hacia fuera, pero al mismo tiempo expulsa hacia dentro: desplaza, fragmenta, deja huecos. Se produce territorio, pero se destruye vida comunitaria”.La investigadora explicó que esta doble fuerza —expansión inmobiliaria y desplazamiento social— termina creando barrios sin tejido, fraccionamientos sin servicios y espacios donde la vida cotidiana se vuelve más precaria pese a la apariencia de modernización.
Un agenda que presiona
En el panel también se recuperó el caso conocido como “Chernóbil”, un fraccionamiento que ejemplifica las fallas estructurales de los modelos de producción masiva de vivienda. El desarrollo, proyectado originalmente para trabajadores formales, quedó incompleto y sin condiciones mínimas de habitabilidad. Las viviendas carecen de infraestructura básica y presentan deterioros que impiden su uso pleno, lo que ha derivado en el abandono parcial del conjunto. Pese a ello, muchas familias continuaron pagando créditos hipotecarios por casas que nunca pudieron consolidarse como espacios viables de residencia. A esta situación se suma la ubicación periférica del fraccionamiento, que implica traslados prolongados para quienes intentaron mantenerse en la zona, con impactos directos en tiempo, ingreso y calidad de vida.
El caso fue retomado en el foro como un ejemplo de los efectos que surgen cuando la expansión habitacional se impulsa sin criterios de planeación integral: proyectos que avanzan en número, pero no en servicios; unidades entregadas sin condiciones para ser habitadas; y endeudamientos que no se corresponden con el acceso efectivo a un hogar. Desde esa perspectiva, se subrayó la necesidad de revisar los mecanismos de producción de vivienda y de reforzar criterios que garanticen habitabilidad, infraestructura y justicia espacial.








